El silencio contribuye a crear un clima exterior de interioridad en comunidad y evita esa ligereza de espíritu que está en contradicción con la trascendencia de la acción.
El silencio no reduce a una mera ausencia de reuidos y rumores, sino que manifiesta el sentido genuino del diálogo que hemos de cultivar en la vida religiosa.
Decretosdel Cap.Esp. OCD
miércoles, 18 de noviembre de 2009
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